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Ponentes: Emma Castelló Taliani y Vicente Ripoll Feliú
Resumen: os costes indirectos se conceptúan como aquellos costes que no tienen una identificación clara con las unidades de actividad específicas o de producción. Por tanto, aún cuando son costes que contribuyen a la obtención de los outputs de la empresa, no pueden ser asignados a estos objetivos de una forma directa. Como ejemplos de costes indirectos se pueden citar: fuerza motriz, calefacción, luz, arrendamien¬tos, etc.
Un adecuado análisis de costes aconseja efectuar la distinción entre los costes indirectos de producción y los costes indirectos generales. Así, los costes indirectos de producción son costes vinculados al proceso productivo, mientras que los costes indirectos "generales" aglutinan los factores de costes asignables a las restantes áreas funcionales de la empresa tales como: comercial, administración, finanzas, investigación y desarrollo, logística, etc. No obstante, conviene destacar que la inclusión o no de estos últimos, en el cálculo del coste del producto, dependerá del sistema de costes utilizado.
Concretando algo más la delimitación conceptual del término: costes indirectos de producción se podrían definir como el coste de aquellos factores que contribuyen a obtener el output correspondiente, exceptuando a tal efecto los costes directos (materia prima y mano de obra). Así, se pueden señalar como factores integrantes de esta categoría: combustibles; repuestos; amortización de maquinaria; mantenimien¬to; supervisión; control de calidad; suministros; etc.
En relación a la actual estructura de costes de las empresas, es destacable el cambio sustancial que la misma ha experimentado, tanto cuantitativa como cualitativamente, con un aumento considerable de los costes indirectos vinculados a las actividades tales como: producción, comercialización, investigación, etc., observándose una pérdida de relevancia de otros factores convencionalmente significativos.
Como consecuencia del incremento de la automatización y mecanización a que se han visto abocados muchos procesos productivos, se observa con cierta frecuencia una disminución de la Mano de Obra Directa, y un crecimiento de los costes asociados a actividades secundarias tales como: mantenimien¬to; reglajes; preparación de la producción, etc.
Este modelo productivo supone elevados costes de inversión en inmovilizaciones, así como de mantenimiento de dichas inversiones, y la implicación de personal cada vez más especializado. En general, la importancia cuantitativa de los costes indirectos de producción es función directa del tamaño de la empresa, de la tecnología incorporada, y de las características de los mercados en los que opera, así como del tipo de producto que comercializa. .
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